5 consejos para cuidar a los niños en la playa

Ir a la playa en familia está muy bien, pero si tenemos niños pequeños tenemos que tener muchas precauciones. No solo hay que tener mil ojos para evitar perderlos de vista, sino que también hay que protegerles del entorno marítimo, que puede ser muy dañino para ellos.

No todo son castillos de arena, jugar con las olas, rastrillos y cubos de colores, sino que hay una serie de amenazas para los niños y por ello tenemos que aprender a cuidar a los niños en la playa para que nada les pase.

5 consejos prácticos para cuidar a los niños en la playa

Para evitar accidentes o contratiempos tenemos que seguir estos consejos prácticos. La playa es un entorno que puede resultar complicado si vamos sin miramientos. Por ello, presta atención a estas cinco recomendaciones.

El sol

Los niños pequeños tienen la piel más sensible, por lo que los rayos del sol resultan más perjudiciales. Una forma de evitar esto es evitar las horas extremas de sol (entre las 10:00 y las 16:00 horas). Además, media hora antes de entrar en contacto directo con el sol, es necesario cubrir de crema solar de +50 a los niños, repitiendo el proceso cada hora aproximadamente. No te fíes de los días nublados, porque el sol incide igualmente.

La hidratación

En verano, los niños y los ancianos tienen que hidratarse el doble de lo habitual, ya que son una población en riesgo de sufrir deshidrataciones o golpes de calor. En este sentido, vigila que los niños beba agua, refrescos, helados y se mantengan hidratados mientras estéis en la playa, aunque ellos digan que no tienen sed.

La extensión

Cuidar a los niños en la playa requiere poner una vigilancia extrema, sobre todo cuando la playa es grande. Mientras más grande sea, más atracciones, gente y despistes ocurren. Tus niños deben jugar cerca de ti y se les debe inculcar que no deben distanciarse de vosotros. Además, no viene mal enseñarles de memoria el nombre y la dirección completa de vuestro alojamiento en caso de que se pierdan y necesiten pedir ayuda.

La temperatura del agua

Hay que meterse en el agua poco a poco, ya que los cambios bruscos de temperatura producen indigestiones e incluso mareos, llegando en casos extremos a pérdidas momentáneas de consciencia. Introduce a tus pequeños lentamente en el agua, sobre todo después de las horas de las comidas. 

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