En pleno rodaje de “Stromboli ( terra di dio)” el volcán que presta nombre a la película entra en erupción y deforma
azarosa no se producen bajas entre el equipo técnico y artístico de la llamada “Trilogía de Ingrid” (1).Ya desde el
advenimiento del nuevo arte, los espectadores italianos se habían familiarizado con el rugir de la naturaleza cuando
Luigi Maggi provocó el pánico con “Los últimos días de Pompeya” por la impresión de realidad de la erupción del
Vesubio. Si el cine de Rossellini de la década de los cincuenta pudiera adscribirse dentro de alguna clase de
parámetro ficcional, el hecho de la actividad volcánica durante la filmación, podría haberse interpretado como el
enésimo caso de mímesis, de simpatía de lo verídico con , o hacia la representación que convierte a la primera en
manifestación y ocasionalmente en facultad. Pero la vehemencia y el talento del italiano por exprimir las posibilidades
latentes dadas en la naturaleza, su intento de aprehenderla y encuadrarla provoca que el cabreo telúrico materializado
en vómito de ceniza, polvo y lapilli sea causado, en realidad, por la indiscreción de la óptica neorrealista en su terreno.
La erupción es respuesta a la proyección del personaje de I. Bergman (2) sobre el paisaje de las islas Eolias,
convitiéndose en paradigma metáforico de su desolación barnizada de angustia a punto de ebullición y halla
hermosa sintonía con la lava fundida del volcán en que se siente presa. El cine es siempre lo que no esta en el guión.
La fogosidad del volcán Estrómboli se convierte así, en espontáneo elemento de la puesta en escena. A finales de la
década de producción de “Stromboli”, Roberto, el maestro de la orogenia provoca un seísmo esta vez con epicentro
en Francia. El plantel de la embrionaria “nouvelle vague” convierte al director en padre existimativo (3) hermanando
ambas cinematografías y haciendo, de nuevo, que el cine del presente fuera el del futuro. Ellos también desacralizan
la técnica y ruedan de forma libérrima. Seguidamente, las réplicas del decrepitar telúrico neorrealista en Nueva York
(Lionel Rogosin, Shirley Clarke, John Cassavettes…) concentran la acción de la cámara en un continuo espionaje de
los personajes ( aquí con connotaciones temáticas particulares : homosexualidad, racismo, delincuencia…). Y el
fenómeno natural Rossellini y su pléyade, ya transmutada en tifón, continuó sacudiendo las cinematografías que no
han podido inmunizarse ante el influjo del cine de imágenes extraído de la vida contemporánea. Gran parte de la
cinematografía realizada en Inglaterra, Alemania, Dinamarca etc…. desde mediados del siglo pasado hasta
nuestros días nos recuerda y confirma que si algo ennoblece la historia del séptimo arte es la impagable deuda que
mantiene desde sus orígenes la imagen cinematográfica con la realidad.
(1)-las otras dos películas dirigidas por R.Rossellini e interpretadas por I.Bergman que forman la Trilogía de Ingrid
fueron , las posteriores “Europa 51” y “Viaggio in Italia”
(2)-existe una “versión” apócrifa de “Stromboli” rodada casi simultáneamente a esta. Se trata de “Vulcano” dirigida por William Dieterle y protagonizada por la anterior amante de Rossellini, Anna Magnani. No obstante el magnate
Howard Hughes, adquirió los derechos de “Stromboli”para su exhibición en EEUU, mutilándola en casi cuarenta minutos de su metraje original. Las dos fracasaron en taquilla, pero sólo una de ellas ha pasado a la historia como ejemplo del legado post-Flaherty y como una de las cimas de la revelación cinematográfica antropológica.
(3)-Godard manifestó en numerosas ocasiones su fascinación por la obra rosselliniana, muy especialmente por “Viaggio in Italia”, “una película formada por una pareja, un coche, y una carretera”. Los ecos de esta película en “ A bout de soufflé”(1959), primeriza obra de Godard, son indiscutibles.

