Lo real. Lo real ahora mismo es simplemente que estoy partiendo un cacho de papel con letras, tinta. ¿Cómo se ha llegado hasta aquí, hasta que alguien se pone a hacer sonar su lengua contra una hoja de papel? ¿La vida como expansión de las formas de perder el tiempo? ¿Nada más? En principio sí, si nos llevamos cada una de esas palabras por ejemplo a la filosofía: «vida» y «tiempo» con Bergson, quizás... «formas» con Platón y seguidores..., quizá con Hegel «expansión», aunque para la expansión-desterritorialización, esto es, para el «desparrame»: Deleuze-Guattari... Bien, bien, Proyectemos.
Aventuraré, me aventuraré mucho, haré filosofía-ficción nada más, prolongaré mis formas de hablar a cómo pensaban y hablaban «los filósofos»: «los filósofos» se tuvieron que poner serios —quizá no los presocráticos— y entonces puede que ya no pudieran decir: «la vida» es «simplemente» una expansión de las formas de «perder el tiempo». Aunque todas estas palabras no tienen este sentido en sus mundos.
Siempre hay una batallita que te despista, siempre hay un «deber», quizás. No podrían decirlo puede que debido a tener que sentir agudamente su real «posición» mundana. Aunque hubo muchos tipos de «filósofos», puede que estemos hablando, sobre todo, de lo que entendemos por Platón y Aristóteles... estrellas del sistema, filósofos muy sustanciosos, pero quizá un poco más policías que otros camaradas suyos, quizás.
¿Nace la seriedad por sistema? La seriedad de «lo que pasaba», en el mundo, de la propia «posición»... seriedad quizás ante el serio problema que supone estar dando vueltas a la cabeza rodeado de tantos «problemas».
Pero no hay mal que por bien no venga, desde entonces podemos narrar todo, todo esto, nada menos que como un bello despliegue de las ideas en el mundo. Despliegue de ideas y también de materias, de las ideas-astucias que son lo único real, de las tensiones, de lo bello y lo feo, etc. y no sólo como animismo fundamental, aunque siempre todo lo empezamos «exagerando». Y luego las «revoluciones del discurso», desvíos de la seriedad, Nietzsche: que los fines y las funciones no coinciden... la risa de lo genealógico, genea-ilógico.
Como «realmente» estamos en el universo, como somos universo, entonces aquello que sentimos no le es ajeno a éste, las cosas también actúan, «mmm, veamos lo que hacen»... decimos todo el rato... Desde entonces todo ha sido comprobar y a veces construir o conseguir la «solidaridad» del universo, los filósofos haciendo grandes sistemas con la herramienta-lenguaje, para que «ello» se expresara, se desplegara, despliegue, la «verdad»... y otros —cuando podían— «aprovechaban» la magia que eso supone..., en sus propia cabezas y/o en la mediación técnica.
Y es que en el principio fueron las superficies, qué sería de lo real sin ellas. Quizá se podría leer toda la historia bajo el común denominador de la potencia membrana. «Hoja» es la palabra para el universo, la esencia, negro sobre blanco para el blanco sobre negro de las estrellas, esas «del cielo». La superficial entidad de los bits, de las montañas de intercambios entre membranas que prolongan la locura de lo vivo, la estupidez de aquel negro sobre blanco para la superficial comodidad de poder volver a encontrarte con la hoja, quizá la hoja «de otro», en el encuentro superficial, inscripción. O las enormes pantallas superficiales de colores, sobre las que podemos leer la verdad y nada más que la verdad, esa que sólo tiene que ver con una palabra, con "solamente", solamente solamente.
Nadie escribe ahora sobre mí, estoy concentrado en una superficie. Quiero decir, nadie me escribe, desierto; pero cuando digo «nadie me escribe» no hablo de cartas o papeles, teclas... de alguien hacia mí, hablo de que todo en la vida es escritura transmembrana, y de que ahora estoy construyendo una membrana. Tú miras, palpas, hablas... flujos, todo «te escribe» cuando te miran, y eres algo y escribes algo mirando, te escribes mirando al espejo. Renovar los flujos. Flujo de escrituras en un cristal-mundo. La «sociedad», qué palabra. Ella se escribe y la escribimos de manera histórica, técnica mediática. ¡Que duela el ojo de tanta letra o de tanta imagen! O bien: ¡Que duela la vida, la nuda vida, sólo sobrevivir!
Un sistema mucho más abstracto de dolores, del dolor «real» pasamos a Dios y al dolor metafísico, del Dios a las letras dolorosas, ¡el ojo, que duela! Y ahora quizá imágenes dolorosas donde el propio mundo se quiera doler de sí, la metafísica pasó al mundo.
Y mientras descomponemos «lo humano», como última oración a Dios: «has nacido» para sólo vender tu palabra, sé amable teleoperador. O el sólo gesto: amontona y sirve, oh, camarero. Capitalismo y análisis de los gestos, concentración y especialización, a ver quién aguanta tanta «locura», última apuesta con aquel Dios ya desaparecido... y algunos quieren resucitar dioses en plural... qué estupidez. Análisis capitalista en acto, real, de las ciencias cognitivas: escribir la antropología, ¡qué cosa más de mal gusto! Y se sigue y se sigue, qué cansancio...: «señor precario, naciste a la deriva», en ella te haremos experimentar la experimentación... O para superficies, aquella superficial entidad del dinero, el prostituto de toda ocasión y que lo puede ocasionar todo... líquido de tan sublimes baños superficiales.
Escribir el escribir, o escribir cómo hacen el amor todas las superficies, cuando lo hacen; bien porque son las que hay, bien porque una vez fueron las que fueron... ya que sabemos que no siempre actúan «los que están»: ¿tarea del pensador curioso?
Insuflar superficie al mundo para crearlo, lo viviente, demasiado cansado de la carne, imperialismo de lo vivo. El «Hitler» de lo vivo es el «humano», el Hitler de todo lo viviente, forzando y forzando más y más encadenamientos, quizás, hasta que dejemos de ser demasiado humanos y superficialicemos la superficialización, buenos superficializadores seremos.
Postludio:
No hemos conseguido «realizar la filosofía» de lo que voy a citar a continuación, vaya. Esto es, realizar esto con sobre todo «humor»..., pero..., aún así, descubriendo dicho texto casi por casualidad vemos que «es lo que» quizá perseguíamos en el nuestro.
De la cita del final podríamos empezar a decir que la filosofía es también una pandilla de humoristas: es quizá intentar narrar el juego de luces y sombras que atañen a cuerpos-devenir (pero no son objetos ni órganos ni cuerpos de animales ni de «humanos»); cuerpos que a lo largo de la historia derivaron por ejemplo en que yo esté ahora fabricando esta membrana. El destino como humor...
Las citas* :
«Hemos dicho que, ordinariamente, en la concepción de una obra de arte, la reflexión es casi una forma del sentimiento, casi un espejo en el que el sentimiento se mira. Sisiguiéramos esta imagen, podríamos decir que, en la concepción humorística, la reflexión es, en efecto, como un espejo, pero de agua helada, en el que la llama delsentimiento no sólo se mira, sino se arroja y apaga.»
«El artista ordinario se preocupa del cuerpo solamente; el humorista tiene en cuenta el cuerpo y la sombra, y tal vez más la sombra que el cuerpo; se da cuenta de todas las bromas de esta sombra, de cómo a veces se estira y otras se encoge, como si remedara al cuerpo, que mientras tanto no la calcula ni se preocupa de ella.»
Son de Luigi Pirandello:
http://www.pirandelloweb.com/espanol/Esencia,%20caracteres%20y%20materia%20del%20humorismo%20-%20Pirandello.htm Traducción de José Miguel Velloso
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SUPERFICIES REALES
Iván Domingo
