¿Qué esperamos congregados en el foro?
Es a los bárbaros que hoy llegan.

¿Por qué esta inacción en el Senado?
¿Por qué están ahí sentados sin legislar los Senadores?
¿Por qué los estamos esperando?

Porque hoy llegarán los bárbaros.
¿Qué leyes van a hacer los senadores?

Ya legislarán, cuando lleguen, los bárbaros.
-¿Por qué nuestro emperador madrugó tanto y en su trono, a la puerta mayor de la ciudad, está sentado, solemne y ciñiendo su corona?

Porque hoy llegarán los bárbaros.
Y el emperador espera para dar
a su jefe la acogida. Incluso preparó,
para entregárselo, un pergamino. En él
muchos títulos y dignidades hay escritos.

-¿Por qué nuestros dos cónsules y pretores salieron
hoy con rojas togas bordadas;
por qué llevan brazaletes con tantas amatistas
y anillos engastados y esmeraldas rutilantes;
por qué empuñan hoy preciosos báculos
en plata y oro magníficamente cincelados?

Porque hoy llegarán los bárbaros;
y espectáculos así deslumbran a los bárbaros.
Los que no se hacen esperar
(La canción de moda)
Queremos la guerra
No queremos la paz.
Los judíos son amigos
Los moros asesinos.
Ataquemos a Siria.
Bombardeemos a Irán.
Bomba, bomba y bomba.
Que se suicide el Irak.
Palestinos a la mierda.
Libaneses sin pan.
El Papa nos ha dicho
Qué malo es el Islam.
Bomba, bomba y bomba
La guerra es nuestro hogar.
Los sirios son capullos
Los iranios igual.
No queremos velos
Moras: Os vais a enterar.
Bomba, bomba y bomba
Lo nuestro es arrasar.
-¿Por qué no a acuden, como siempre, los ilustres oradores
a echar sus discursos y decir sus cosas?

Porque hoy llegarán los bárbaros y
les fastidian la elocuencia y los discursos.
-¿Por qué empieza de pronto este desconcierto
y confusión?(¡Qué graves se han vuelto los rostros!)


¿Por qué calles y plazas aprisa se vacían
y todos vuelven a casa compungidos?
http://www.peru.com/noticias/idocs/2007/8/7/DetalleDocumento_431249.asp
Porque se hizo de noche y los bárbaros no llegaron.
Algunos han venido de las fronteras
y contado que los bárbaros no existen.
¿Y qué va a ser de nosotros ahora sin bárbaros?
Esta gente, al fin y al cabo, era una solución.
¿Por qué no vienen?
¿Por qué los estamos esperando?
Esperamos a los bárvaros, porque ya hemos pagado el ticket y exigimos un buen espectáculo sea del tipo que sea. El zoo no es más queuna jaula ampliada, como Peter el Rojo, preferimos el espectáculo, preferimos ser los artistas, bellas bailarinas, domadores de leonas y payasos.
Tal y como dice Benjamin La humanidad que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden (1) .
Extraños cruzamientos con los dioses, el mismo dios que esperaban los aztecas justo a finales del siglo XV (2) , dios balnco que reconstruiría el Imperio y que primero les enseño el credo para que al fin ellos también pueden participar del espectáculo.
Así que estamos aquí todos esperando que empieze la función, pensándonos público, queriendo ser público. Algunos quieren cambiar sus papeles, otros quieren tener papeles, cada vez menos gente en el zoo, y los zoos se cierran y la gentese pone nerviosa.
Estamos todos contratados para el espectáculo de las varietés, algunos a pesar de ello, han preferido el zoo. Siguiendo a nuestro insigne clásico Peter el Rojo , buscamos una salida (3) que no toca a todo el mundo, la gran vergüenza del reparto oculta muy a menudo esta salida del zoológico: la salida de las varietés: Cantinflas o 007 …
¿Por qué no legislan?
-Cada vez, en mayor medida, personas y cosas están fuera de lugar(1)
-El vértigo de los cambios no logra ocultar una monótona repetición de arquetipos inalterables (2)
Las leyes de la hospitalidad nos obligan a esperarlos, suponemos que vendrán, al fin y al cabo, les toca mover a ellos. Ya moviendo la cabeza rápido o muy rápido, no se quita uno esta continua obra, que unos dicen que es como el teatro, peor que es una verdadera obra de construcción, una arquitectura efímera que deja sus residuos claro …
El Emperador madrugó para ser moderno ¿Ser moderno?¿Cuándo? ¿Quién?
¿Por qué madrugó tanto, a dónde quería llegar… y antes que quién?
Los bárbaros tienden hacia el centro, eso es lo que se sabe, se salen de los bordes.
Los centros son donde se juntan más acciones, acciones de las bolsas, claro está.
La tendencia a desplazase convierte a los espacios abandonados en una especie multifunción que sirve tanto como sala de espera como paraíso perdido
La ciencia que se ocupa del saber ( epistemología) no es nada si la comparamos con la que se ocupa de la ignorancia ( agrología) y esta última funciona como el mando a distancia de la dominación.
Dice Sloterdijk que ser moderno es “preguntarse lo que pasa en china o india” ¿ ¿Podemos ser todos absolutamente modernos?
PARLER COMME UNE VACHE ESPAGNOLE
Antes de todo devemos tomar en konsiderasión ke una de las kozas mas kontroversas kon la Enkizión Espanyola fue propio la kumida. Por esto veremos agora la diferensia fondamental entre la kuzina espanyola i la djudeo-espanyola, i una de las razones por las kualas la kuzina djudeo-espanyola fue tan avierta a las enfluensas de la kuzina turka. Esta diferensia está propio en el fakto ke los djudiós tinían (i tienen) de segir las reglas de kasherut, i entre eyas la proebisión absoluta de komer el puerko, ke mandó un grade número de djudiós al rogo. Este fakto, (ke ya es en sí una buena razón, porké i a los turkos es defendido de komer karne de puerko), se eskontró kon el ancho uzo de la godrura de puerko echo en la kuzina espanyola
El bárbaro es el que no habla bien la lengua pero haciéndolo está creando lengua, esta es la única forma de tener lenguaje, poniéndolo a trabajar, en su tarea de intercambio.
Por otro lado, el uso correcto de la lengua, así como de las instituciones y del conjunto de valores culturales establecido se decide y legitima de una forma muy precisa, de una forma que deja fuera de la normalidad a todo aquello que no convenga a los intereses puntuales de los que la legitiman.
El proceso legitimador, la garantía última es un poder común y las formas que tenemos de gestionar ese poder se establecen a través de la representación.
Las crisis en las formas de la representación, bien sea esta política, legal, estética … se han hecho evidentes en el momento en el que nos encontramos, y sus consecuencias van más allá de los problemas que se generan en ese ámbito porque afectan y condicionen cualquier futuro, cualquier realidad realizable y cualquier organismo posible.
Una gran parte de los sujetos que componen la sociedad han delegado muchas de sus responsabilidades y muchas de sus funciones en figuras de difícil capacidad representativa.
Cuando la imagen construida y escogida por otro se convierte en la principal relación del individuo con el mundo que antes contemplaba por sí mismo (...) sin dejar tiempo a la reflexión e independientemente a lo que el espectador pueda pensar o comprender.(1)
En la complejidad de relaciones que experimenta nuestra sociedad cuesta encontrar formas de representación que no hayan sido secuestradas por intereses particulares del poder.
Surgen iniciativas en este sentido que renuevan nuestras esperanzas en una esfera democrática, pero tenemos también que destacar una imperiosa tendencia hacia la ciega delegación de la voluntad del individuo, su imaginación y su poder de crear representación a fórmulas dadas y fácilmente supervisables. En palabras de Baudrillard se considera desaparecido el recurso roussoniano del contrato social.(2) Esto implica una orfandad en cuanto a la comunidad que nos hace inevitablemente mucho más dependientes de la manifestación visible del poder, si ya no existe ese pacto inmemorial y adquirido entre los ciudadanos ¿A quién recurriremos?
(2) BAUDRILLARD. ,1988. Pág 109
Ya no hay delegación de voluntad ni de deseo .La pantalla de la comunicación ha roto el espejo de la comunicación .Sólo circulan sombras estadísticas por la pantalla de las encuesta s. Ya no hay contrato social: sólo funciona el retorno de la imagen en la pantalla de los medios de comunicación .EL único capital simbólico del ciudadano es el de su desinterés y su miseria política, la misma que gestionan nuestros representantes oficiales.
Togas bordadas, brazaletes de amatistas, anillos, esmmeraldas, báculos.
Las imágenes, los signos y los enunciados son, por tanto, los posibles, los mundos posibles, que afectan a las almas (los cerebros) y que deben realizarse en los cuerpos. Las imágenes, los signos y los enunciados intervienen tanto en las transformaciones incorporales como en las transformaciones corporales. Operan como creación y realización de posibles, y no como representación. Contribuyen a las metamorfosis de la subjetividad y no a su representación(1) .
CHEVENGUR
Chepurni había esperado recibir en Chevengur a los últimos héroes del futuro, pero vio a unos hombres que no caminaban con andar marcial sino a su paso habitual; y vio a unos camaradas con los que no se había cruzado nunca antes; a unos hombres sin especial aspecto de clase y sin dignidad revolucionaria, parecían «otros» anónimos que vivían sin significado alguno, sin orgullo y al margen del inminente júbilo universal; hasta la edad de los «otros» era difícil de calcular, y sólo era evidante que eran pobres que no poseían más que un cuerpo cuyo crecimiento se había producido al margen de su voluntad, y que eran extraños para todos
Tras su nacimiento se sintieron en el mundo otros y erróneos: no había nada preparado para ellos, tenían menos que una brizna de yerba que posee su pequeña raíz, su lugar y su alimentación gratuita en el suelo común.
El pequeño «otro» que se había quedado solo tenía que hacer de sí mismo, por sí solo, el hombre del futuro sin poder apoyarse en nadie, sin sentir otra cosa que el debilitado calor en sus entrañas; alrededor estab ael mundo exterior
Casi todos aquellos cuya llegada había aclamado la organización bolchevique de Chevengur habían hecho de sí mismos un hombre con sus propias fuerzas, rodeados del frenesí de las gentes acomodadas y de la muerte de los pobres, todos ellos sin excepción eran personas improvisadas; no asombra la yerba que abunda en el prado y donde ella viva al abrigo de una estrecha defensa y el suelo debajo de eslla está húmedo- así que puede sobrevivir y crecer sin una pasión ni una necesidad especial; pero es extraño, y de hecho se da pocas veces, que caigan en el suelo desnudo o en la vagabunda arena semillas de anónimas yerbas salvajes, desplazadas por la tempestad y que de esas semillas surja una vida solitaria, rodeada de los paises vacíos del mundo, y capaz de encontrar su sustento en los minerales.
Arcángeli bárbaro
Esa gente que vino desde la frontera y dijo que ya no había bárbaros, ya ni recordaban como había sido antes, como habían cambiado sus olores, sus ropas y sus gustos, uno de ellos, Juan Joaquin Wilkenmann convenció a todos los que le conocían de un pasado explendoroso y civilizado, gracias a los modernos métodos de investigación y a su talento interpretativo, logró ciertas pruebas de que exactamente así había sido, este hombre fue asesinado nada más cruzar los montes, Franceso Arcangeli le atestó 7 puñaladas y luego murió despedazado en la rueda
USA
Quién nos ingresa en su contabilidad demente
quién al vacío y la banalidad de un destino de máquinas.
Quién se da prisa en pisotear a alguien
quién en someterlo e ignorarlo.
Quién libera los gases
y vierte sin control los residuos.
Quién enciende fuegos que nada extingue.
Quién que no es Dios envía postales enfermas
y quién las padece.
Quién quitó las lápidas
y afiló las agujas desaforadas de los relojes.
Quién confundió de muerte a los delfines
y quién a las ballenas.
Quién atropella y se da a la fuga.
Quién dispara a quemarropa
y quién a la distancia.
¿Quién? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Donde?
¿Por qué no vienen?
La diatriba del señor Alzheimer.
Los bárbaros no vienen porque ya no hay manera de distinguirnos de ellos. Nosotros que éramos lo que éramos porque éramos distintos de ellos, que eran malos, despiadados, violentos, promiscuos, exhibían impúdicamente sus vergüenzas, adoraban fetiches horrendos, sacrificaban vírgenes para que ninguna otra lo fuera, se tatuaban el cuerpo, se pintarrajeaban la cara, se teñían de bermellón o de brea los cabellos y se atravesaban con huesos o metales la nariz, los labios y las orejas, comían con las manos, aullaban en vez de cantar y daban saltos de posesos alrededor de una hoguera cuando pretendían bailar. Ellos, que ni siquiera podían hablar nuestra lengua. Ellos, que eran tan brutalmente distintos a nosotros que la sola posibilidad de que alguna vez vinieran nos hacía ser lo que éramos, sentir lo que sentíamos, pensar lo que pensábamos, atesorar lo que atesorábamos, excitarnos como nos excitábamos, amar tan dulcemente como amábamos, escuchar a nuestros músicos y a nuestros poetas, escribir nuestros libros y con igual placer leerlos, gozar en las tardes de verano de las sombras de los árboles en los parques y en los jardines y del fuego de nuestras chimeneas mientras afuera el invierno deposita mansamente su nieve en los techos de nuestras casas, nuestros templos y nuestros palacios. Ya nada de eso es como era. Nos hemos olvidado de los bárbaros porque nos hemos olvidado de todo, hasta de nosotros mismos, de lo que éramos, de lo que sentíamos y de lo que pensábamos, hasta el punto de que incluso estas palabras, antes tan comunes, hoy nos suenan a chino y sólo conseguimos farfullar o balbucear incongruencias cuando intentamos decir algo con ellas. Éramos nosotros gracias a que recordábamos - como lo recordaban sin fisuras los centinelas apostados en nuestras lejanísimas fronteras - quienes no eran como nosotros y ahora que ya no recordamos qué éramos no hay nada ni nadie que no sea como nosotros. Nosotros somos los otros y los otros son nosotros. En el círculo hermético de nuestro olvido han quedado encerrados para siempre los bárbaros, hoy que no hay bárbaros, que no hay civilizados, que no hay círculo, que no hay encierro, que ni siquiera hay olvido. Hemos olvidado el olvido. ¨ Se me olvidó que te olvidé ¨ es el único verso que podemos recordar de la única canción que todavía logramos recordar.
