Las locuras del scrapbooking

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Si te digo que me paso las horas muertas en mi habitación que uso como oficina, que me divierto creando originales decoraciones y no me doy cuenta de que la tarde pasa volando, entre sellos de caucho, blondas, rotuladores de colores y etiquetas para maletas, es posible que pienses que estoy loco por el scrapbooking. Y estarás en lo cierto.

Me encanta que esta afición se haya vuelto tan popular: basta con navegar un poco por la red para encontrar ideas novedosas, recursos inesperados, diseños originales… Sin embargo, esta popularización también ha llevado a que distintas empresas hayan visto un filón en esta afición y se hayan sumado al carro. Y todo sería fantástico si lo que hicieran para ganar beneficios de ello fuera sacar al mercado materiales útiles, que los aficionados pudiéramos aprovechar y que nos ayudasen a encontrar la inspiración que necesitamos.

Pero este no es el motivo de mi post. En realidad, ahora mismo siento indignación a causa de las tácticas de engañabobos que están empleando ciertas compañías. Por ejemplo, lo último ha sido sacar una máquina de escribir “especial para scrapbooking”. Y no os creáis que su campaña de marketing se basa en relanzar algo que lleva muchísimos años en el mercado, y que incluso se encuentra obsoleto; tratan de venderlo como un producto nuevo. Incluso, le han cambiado el nombre: typecast. Así se llama a una máquina de escribir cool.

Y esto no es todo. Unos 200 euros cuesta la broma de las empresas que han visto el negocio en esto del scrapbooking.

Scrapbook de cocina

Por si esto fuera poco, lo cierto es que no se queda aquí: otra tendencia innecesaria en el scrapbooking, y que han intentado poner de moda las mismas empresas de las que hablaba en los párrafos anteriores, es el de comercializar moldes para pasteles y expositores de cupcakes como almacenamiento para nuestros materiales. Y, claro, dado que son “especiales para scrapbook”, valen mucho más caros que los que se venden como lo que son: utensilios de cocina.

En fin, amigos míos. Yo me vuelvo a mi oficina, con mis sellos de caucho y mis rotuladores, con mis cajas de zapatos decoradas con técnicas de scrapbook y perfectas para almacenar mis materiales. Volveré a asomar la cabeza por el mundillo cuando haya pasado esta locura.

Categorias: Manualidades

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